La WOLTU Racing GS11 apuesta por un asiento más ancho que el de una silla racing convencional y por un armazón de metal reforzado con marco de madera certificada FSC, en vez de por reposabrazos multieje. Incluye reposapiés retráctil, soporte lumbar y reposacabezas ajustables, y el respaldo se reclina hasta 145°.
La base de metal con cinco ruedas de 360° está probada por BIFMA 10.000 veces según el fabricante, y el elevador de gas cuenta con certificación SGS — cifras que respaldan una silla pensada para aguantar el uso diario. La altura del asiento se ajusta entre 45,5 y 53,5 cm.
Las reseñas son mayoritariamente positivas y coherentes entre sí (comodidad para sesiones largas, montaje sencillo), aunque hay alguna reseña puntual de mala calidad de fabricación (una unidad que se torcía) y varias personas señalan que el relleno de los reposabrazos se hunde antes que el del asiento. Los reposabrazos, además, no son ajustables — van fijos al respaldo.